Un Tesoro Dorado para los Hijos de Dios

Recibir la reprensión como venida de la mano de Dios

Una reflexión sobre cómo recibir las reprensiones, incluso las inmerecidas, como venidas de lo alto para un examen más profundo y mayor santidad, en lugar de resentirlas y agravar el mal.

"El que ama la instrucción ama el conocimiento, mas el que aborrece la corrección es estúpido." Proverbios 12:1

¿Qué mal puede afirmarse de nosotros cuya raíz no se halle en nuestros corazones? Mientras sostenemos la santa lucha, Dios, que puede hacer aun la ira del hombre que le alabe, nos visita con una reprensión aguda (y aparentemente inmerecida) de parte de algún conocido poco amable. Si la recibimos como venida de lo alto, tornándola en ocasión de un autoexamen más profundo y resolviendo con más vigor que nunca abstenernos de toda apariencia de mal, ciertamente ganamos una gran victoria y bendición. Pero si nos impacientamos y nos excusamos mucho, decididos a resentir todo menosprecio e imputación, agravamos el mal y descuidamos los medios por los cuales tanto otros como nosotros mismos podríamos ser mejorados. Oh Señor, corrige nuestra debilidad y conformenos del todo a tu voluntad y naturaleza. Que veamos tu mano en cada suceso, ya sea obrando directamente o gobernándolo; y en medio de nuestras pruebas más dolorosas, recordemos que, sea lo que sea que el hombre se proponga, tu designio es hacernos bien. Si Simei nos maldice, que no nos venguemos, sino digamos: "Quizá el Señor le ha mandado, y me recompensará con bien por su maldición."

Fuente y atribución

Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky

Título original: A Golden Treasury for the Children of God — December 22

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.

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