La Hora de Silencio

Recupera tu primer amor por Dios

El declive del primer amor nace de omitir alimentar, ejercitar y resguardar el afecto por Dios; el regreso empieza por recordar y arrepentirse.

«Recuerdo la devoción de tu juventud, cómo como novia me amaste y me seguiste por el desierto.» Jeremías 2:2

«Sin embargo, tengo esto contra ti: que has abandonado tu primer amor.» Apocalipsis 2:4

¿Cuáles son las causas del declive de mi primer amor? ¿Por qué dejo a mi Dios sin otro recurso que contrastar mi decepcionante presente con mi pasado más noble, y recordar la devoción de mi juventud?

Tal vez he omitido alimentar mi afecto por Él. El amor tiene que ser alimentado. Debe estar en la compañía de la persona en quien se centra. Si mi ternura por Dios ha de prosperar, debo pasar muchos momentos fecundos cada día en su compañía, y cultivar una comunión íntima con Él. Puede que yo haya fallado aquí.

O tal vez he omitido ejercitar mi afecto. El amor disminuye, a menos que se ocupe trabajando para su amado.

¿Qué he estado haciendo por Dios?

¿Qué sacrificios he estado haciendo?

¿Qué ofrendas he estado depositando a sus pies?

Puede que haya estado viviendo una vida de complacencia propia, en vez de una vida de servicio. Sí, bien puede ser que la raíz del problema haya estado aquí.

O tal vez he omitido resguardar mi afecto. El amor tiene que ser guardado. Mi apego por Dios no puede prosperar junto a la complacencia consciente del pecado. El amor no puede remontarse con alas de águila, si estoy absorto en las fascinaciones y los entretenimientos mundanos. No puede conservar su brillo, si anhelo los premios y los placeres de quienes son ajenos a Cristo. ¡Se marchitará en una atmósfera tan impura!

Déjame examinar y ver. Un medio que conducirá a mi recuperación es descubrir la causa de mi decadencia.

«¡Recuerda la altura de la cual has caído! ¡Arrepiéntete y haz las obras que hacías al principio!» Apocalipsis 2:5

Fuente y atribución

Autor original: Alexander Smellie

Título original: The Hour of Silence — Jeremiah 2:2

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura