Mañana y noche

Refugiados en la roca eterna

La debilidad del conejo que se esconde en las peñas nos enseña a buscar refugio en los atributos inmutables de Dios y en la herida abierta de Cristo.

Conscientes de su propia indefensión natural, los conejos acuden a las hendiduras de las peñas escarpadas, y allí están a salvo de sus enemigos.

Mi corazón, dispónte a recoger una lección de estos seres tan débiles. Eres tan frágil y estás tan expuesto al peligro como el tímido conejo; esfuerzate por ser tan sabio como ellos y buscar un refugio. Mi mayor seguridad se halla dentro de las fortalezas de un Jehová inmutable, donde sus promesas inalterables se alzan como gigantes peñascos. Te irá bien, mi corazón, si siempre puedes esconderte en los baluartes de sus gloriosos atributos, todos los cuales son garantías de seguridad para quienes confían en Él.

Bendito sea el nombre del Señor; yo así lo he hecho, y me he hallado como David en Adulam, a salvo de la crueldad de mi enemigo. Experimento la bienaventuranza del hombre que pone su confianza en el Señor; pues hace tiempo, cuando Satanás y mis pecados me perseguían, huí a la hendidura de la roca, ¡Cristo Jesús! Y en su costado abierto encontré un lugar delicioso de descanso.

Mi corazón, ¡corre a Él de nuevo hoy, sea cual fuere tu pena presente! ¡Jesús se cuida de ti! ¡Jesús te consolará y te ayudará!

Ningún monarca en su fortaleza inexpugnable está más seguro que el conejo en su madriguera rocosa. El dueño de diez mil carros no está ni un ápice mejor protegido que el pequeño habitante de la hendidura de la roca. En Jesús, los débiles son fuertes y los indefensos están seguros. No podrían ser más fuertes aunque fueran gigantes. No podrían estar más seguros aunque estuvieran en el cielo. La fe concede a los hombres en la tierra la protección del Dios del cielo. Más no pueden necesitar, ni desear.

Los conejos no saben construir un castillo, pero se aprovechan de lo que ya está allí. Así tampoco yo puedo forjarme un refugio; pero Jesús lo ha provisto, su Padre lo ha dado, su Espíritu lo ha revelado, y, he aquí, una vez más entro en él y quedo a salvo de todo enemigo.

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: November 20 — Evening

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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