Oh Señor, nuestro Padre celestial, por cuya buena providencia somos preservados de día en día, capacítanos para entrar esta noche en Tu presencia con corazones llenos de gratitud y agradecimiento por todas Tus misericordias. Quisiéramos humillarnos profundamente a causa de nuestra indignidad. ¿Qué somos nosotros, para que se nos permita tomar Tu nombre en nuestros labios contaminados? Hemos pecado: ¿qué diremos a Ti, oh Preservador y Redentor de los hombres? Hemos errado y nos hemos extraviado de Tus caminos como ovejas perdidas. Hemos seguido demasiado los designios y los deseos de nuestro propio corazón hacia el mal. Hemos sido rebeldes, obstinados, egoístas y desagradecidos. Hemos vivido en el disfrute de innumerables bendiciones sin el debido reconocimiento de Tu mano que las da. Tu bondad ha sido demasiadas veces abusada, Tu gracia resistida. Hemos estado adorando y sirviendo a la criatura más que al Creador, que es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Señor, huimos de nuevo a las hendiduras de la Roca Herida: escóndenos allí, de aquella ira y condenación eterna que nuestros muchos pecados han merecido justamente.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: Oración familiar 44
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.