Hay dos cosas en especial que cada santo de Dios está llamado a retener: primero, el comienzo de la obra de Dios en su alma; y segundo, su liberación. Cualquier manifestación que hayas tenido del Señor Jesucristo; cualquier aplicación de su sangre expiatoria; cualquier descubrimiento de su gloriosa Persona o derramamiento de su amor, retén eso con firmeza, porque es bueno. Y así puedo decir: retén toda promesa que se te haya aplicado; toda respuesta a la oración que hayas recibido; toda bendición sentida que haya sido obrada en tu corazón por un poder divino. Todo esto es bueno. Viene de un Dios bueno; obra de un modo bueno; conduce a un buen fin; hará un buen lecho de muerte y te llevará a una eternidad bienaventurada.
Por tanto, retened lo bueno. Todo lo que sea recomendado a tu conciencia como realmente bueno; todo buen hombre; todo buen ministro; todo hijo de Dios con quien sientas unión o comunión; todo buen precepto, palabra y obra; en fin, todo lo que sea plenamente recomendado a tu conciencia como espiritual y divino, reténlo con fuerza y hallarás su beneficio. Descarta y rechaza todo lo malo, impropio, inconsecuente, impío, erróneo o herético; descártalo todo, sin mostrarles misericordia. En el corazón, aunque no en la mano, déjalos abatidos, como Samuel abatió a Agag en Gilgal.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: April 11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.