Muchos de los queridos hijos de Dios son sacudidos de un lado a otro en un mar de incertidumbre, duda y temor, porque no han recibido manifestaciones sensibles de Cristo en su alma. Él no ha venido a ellos con el poder de su amor, y por eso dicen con frecuencia: «¿Cuándo vendrás a mí? Visítame con tu salvación; habla una palabra a mi alma; a ti, y solo a ti, quiero oír, ver y conocer». Estas son las atracciones del Señor lleno de gracia, los comienzos secretos de su venida, los heraldos de su acercamiento, el alba del día antes de que se levante el lucero y salga el sol.
Pero cuando el Señor llega en cualquier dulce manifestación de su presencia o de su poder, permanece donde ha llegado, porque nunca deja ni desampara al alma que una vez visitó. Puede parecer que lo hace; puede retirarse, y entonces ¿quién podrá contemplarlo? Pero en realidad nunca abandona el templo que una vez adornó y santificó con su presencia. Cristo es formado en el corazón de su pueblo como la esperanza de gloria; su cuerpo es templo del Espíritu Santo, y Cristo habita en ellos por la fe. Aunque a menudo lamentemos su ausencia y no sintamos su grata presencia como quisiéramos, él sigue allí, si una vez vino.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: May 21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.