Oraciones familiares

Sacrificio matutino y consagración del nuevo día

Una oración de mañana que consagra el día a Dios, pidiendo perdón por la sangre de la cruz y obediencia santa que aparte el alma del mundo.

Oh Señor, deseamos acercarnos a Tu bendita presencia en este comienzo de un nuevo día. Acepta nuestro sacrificio matutino. Enciende nuestras almas con un carbón encendido del santuario interior. A lo largo del día, que nuestras mentes estén fijas en Ti. Que el sentido de Tu favor y amor se entremezcle con todos sus deberes, santificando todos sus placeres y suavizando todas sus pruebas. Señor, hemos recibido nuestro ser de Tus manos; que las vidas impartidas por Ti y sostenidas por Ti sean consagradas a Tu alabanza. Que sintamos la dicha de Tu servicio, y que no consideremos nada de lo que este mundo pueda dar como comparable al disfrute de Tu amistad y amor. Te damos gracias, sobre todo, por las provisiones del pacto eterno. Bendito Salvador, Pastor, Guía y Porción de Tu pueblo: danos el sentido asegurado de perdón y remisión por la sangre de la cruz. Que no tengamos confianza en nada sino en Tu obra incomparable. Que la fe sencilla sea seguida por santa obediencia. Que conozcamos la bienaventuranza de una vida santa; de afectos antes alienados de Dios, ahora alienados del mundo. Que a ningún enemigo espiritual se le permita obtener la victoria sobre nosotros. Que ningún ídolo usurpe Tu lugar en nuestras almas.

Fuente y atribución

Autor original: John MacDuff

Título original: Oración familiar 46

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.

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