Porciones diarias

Salir del mundo y de uno mismo

Para gozar comunión con Cristo debemos salir del mundo enemigo y también de nosotros mismos, mortificando el yo por el Espíritu.

Si estamos enredados en el amor del mundo, o fuertemente atados y encadenados por las ansiedades mundanas, y el espíritu del mundo reina en nuestro pecho, toda nuestra profesión será insípida, si no inútil. Podemos usar el lenguaje de la oración, pero el corazón no está en earnest; podemos lograr aún mantener alta la cabeza en una profesión de la verdad, pero su poder y bendición ni se conocen ni se sienten.

Para gozar de cualquier medida de comunión con el Señor, ya sea en la cruz o en el trono, debemos salir de un mundo que está en enemistad contra él. Debemos también salir de nosotros mismos, pues negarlo, renunciarlo y salir de él yace en el fundamento mismo de la piedad vital. Tiene que haber «una mortificación, por el Espíritu, de las obras de la carne»; un ser «siempre entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal»; y a menos que haya una salida del yo por esta crucifixión propia, no hay caminar de la mano con Cristo, no hay unión manifiesta, no hay comunión celestial con él; pues no puede haber más sociedad entre Cristo, el alma y el yo de la que puede haber entre Cristo, el alma y el pecado.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: January 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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