Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Sé transformado por la renovación del entendimiento

A medida que la conformidad mundana es vencida y abandonada, el Espíritu Santo renueva en el alma la vida de Dios, revive la fe, la esperanza y el amor, y transforma al creyente a la imagen de Cristo.

A medida que la conformidad mundana es vencida y abandonada, sobreviene el proceso transformador del que habla aquí el apóstol, por el cual somos renovados en el espíritu de nuestra mente. En otras palabras, el Espíritu Santo, con su obra sobre el alma, renueva la vida de Dios, revive la fe, la esperanza, el amor, la oración, la alabanza, la espiritualidad de la mente, y todo sentimiento tierno y toda sensación piadosa que se agita y mueve en un corazón vivo. Así, pues, conforme el Espíritu de Dios renueva su obra sobre el corazón, nos saca de esta conformidad mundana. Nos descubre el mal de ella; mantiene y vuelve tierna y sensible la conciencia; nos muestra que si nos conformamos al mundo perdemos nuestras evidencias; que se embotan y oscurecen; que pronto nos privamos de la comunión con Dios y del acceso confortable a nuestro mejor Amigo celestial; que nuestro gusto y apetito por las cosas espirituales se enturbia, y que nuestra misma profesión se vuelve una carga. Conforme la conciencia se despierta más y más para ver y sentir estas cosas, nos convencemos de que solo cosechamos lo que hemos sembrado; y el Espíritu de Dios, al presionar la carga más de cerca, nos muestra, a veces por dolorosa experiencia, como largos días de tinieblas y pesadas noches de desierto, el mal de la conformidad mundana.

Ahora, así como nos saca de la conformidad mundana mostrándonos su mal, y que con este miserable apego a la tierra nos robamos nuestras horas más felices, nuestras esperanzas más dulces y nuestros goces más queridos, atrae el alma más cerca de Cristo; y conforme nos va renovando en el espíritu de nuestra mente, dejando caer una verdad preciosa tras otra en el corazón, revive la fe, renueva la esperanza, comunica el amor, suscita la oración, otorga espiritualidad de mente y de afecto; y por estos medios tiene lugar un proceso transformador, por el cual el alma es sacada de la conformidad mundana y transformada a la semejanza de un Jesús sufriente.

Cuánto necesitamos, pues, al bendito Espíritu de Dios que nos renueve diariamente en el espíritu de nuestra mente, y así nos transforme a la imagen sufriente del Hijo de Dios, el Varón de dolores. Pues no hay término medio entre la espiritualidad y la carnalidad, entre la imagen de Cristo y la conformidad al mundo. Como no hay sendero intermedio entre el camino estrecho y el ancho, así no hay vía media entre la fecundidad y la esterilidad, la oración y la falta de oración, la vigilancia y el descuido, el arrepentimiento y la dureza, la fe y la incredulidad, la vida del cristiano y la vida del mundano.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: September 19

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura