Cristo nunca lleva a su pueblo a ningún peligro sin entrar en él junto con ellos. Solemos considerarnos celosos del Señor, cuando en realidad solo somos celosos de nuestra riqueza, reputación, comodidad y seguridad; por ello tenemos necesidad de probar nuestros principios. Mas nuestro día será prolongado hasta que nuestra obra esté concluida y nuestro testimonio terminado. El hombre halla consuelo y satisfacción mientras avanza por el camino del deber, conforme lo establece la palabra de Dios y lo determina la providencia de Dios. Cristo, adondequiera que fuese, caminaba de día; y así haremos nosotros si seguimos sus pisadas. Si un hombre anda según el camino de su propio corazón y según el curso de este mundo, si consulta más sus razonamientos carnales que la voluntad y la gloria de Dios, cae en tentaciones y lazos. Tropezará, porque no hay luz en él; pues la luz en nosotros es para nuestras acciones morales lo que la luz que nos rodea es para nuestras acciones naturales.
La muerte de Lázaro
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — John 11:7-10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.