"¡Señor, socórreme!" Mateo 15:25
Este fue el clamor de la mujer sirofenicia en la dura prueba de su fe, cuando nuestro bendito Salvador pronunció palabras que parecían desalentar sus peticiones en favor de su hija afligida. Estaba en Su corazón concederle todo cuanto ella deseaba, pero por un tiempo probó grandemente su fe y su perseverancia.
Cristiano, ¿estás desalentado y perplejo? ¿Te turbaban algunas palabras oscuras de la Escritura o algún misterioso diseño de la Providencia? Entonces sigue el ejemplo de la mujer de Canaán: póstrate a los pies de tu Salvador y clama: "¡Señor, socórreme!" Él es compasivo y lleno de misericordia; y aunque, a la vista y a los sentidos, parezca tratarte con severidad, y todas las cosas parezcan estar en tu contra, no es realmente así, sino muy al contrario:
"Tras un semblante adusto de Providencia ¡oculta un rostro que sonríe!"
En tu angustia y tu conflicto, ¡solo confía en Él! La liberación está cercana; pronto te mostrará Su misericordia y te capacitará para regocijarte en Su amor.
El clamor ferviente de la mujer de Canaán pidiendo ayuda fue, al fin, transformado en voz de alabanza y gozo. "Hágase contigo como quieres", le dijo Jesús. Y su hija fue sanada desde aquella misma hora.
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: Lord, help me!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.