Jesús sirvió con constancia incansable. Oraba de madrugada, y luego iba donde la gente estaba, porque en cada circunstancia nacía una oportunidad para hablar, sanar, consolar o enseñar. En la orilla, en la montaña, en el desierto o junto a un pozo, llevaba vida y verdad.
A veces nos parece mucho lo que hacemos, pero su vida revela cuán livianos son nuestros afanes si no están ordenados al reino de Dios. Cada creyente tiene una misión concreta en su hogar, en su trabajo y en su iglesia. Nadie queda fuera por su oficio ni por su lugar cotidiano.
El ministerio de Cristo no se midió por aplausos ni números espectaculares. Hubo mucha obediencia callada, y muchas veces el fruto fue silencioso. Eso libera al siervo que trabaja sin reconocimiento: el Padre mira la fidelidad, no la fama.
Cada día nos pregunta si vivimos «mientras es de día». Si la jornada se vuelve estéril por pereza espiritual, muchas oportunidades no regresan. La noche de la rendición de cuentas llega para todos.
Que nuestra vida pueda decir: hoy también procuré amar, corregir, consolar y obedecer. No se trata de correr por ansiedad, sino de perseverar en el bien con humildad, mientras Dios nos concede luz para trabajar.
Fuente y atribución
Autor original: John MacDuff
Título original: ACTIVITY IN DUTY
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de John MacDuff, publicado originalmente en Grace Gems.