Palabras diarias para los peregrinos de Sion

Servir a Dios sin temor en santidad y justicia

La culpa y la duda, aunque enemigas de la paz, son sobrevenidas por Dios para llevarnos a la libertad del evangelio y al servicio sin temor.

El punto grandioso de toda religión verdadera es ser llevados por el bendito Espíritu a aquel lugar dichoso en que podemos servir al Dios vivo libres de la culpa, la esclavitud, la tiniebla, la duda y el temor que con frecuencia se apoderan de nuestra mente y son los peores enemigos de la paz de nuestra alma. Y aunque son tales enemigos de toda paz y felicidad verdaderas, con todo, son misericordiosamente sobrevenidos para nuestro bien espiritual: para convencernos de dónde debe venir nuestro socorro, despojarnos por completo de toda ayuda y esperanza humana, y llevarnos al lugar donde el Señor se encuentra con el alma en misericordia, derrama su amor y acerca a un Cristo precioso.

No tenemos razón para agradecer a la esclavitud, a la culpa y a la ley, y aún menos al pecado y a Satanás, por obra alguna que hayan hecho y que Dios haya sobrevenido para nuestro bien. Y, sin embargo, sin alguna experiencia de estas obras muertas y de la esclavitud y la culpa que ellas producen, no podríamos saber lo que es tener la conciencia purgada por la sangre de la aspersión para servir al Dios vivo. Hay, pues, razones, y razones sabias de parte de Dios, por las que sus hijos han de ser así vejados y afligidos.

No es la voluntad revelada de Dios que sus hijos pasen tantos de sus días en tiniebla, duda y temor. Él nos ha dado un evangelio glorioso; ha puesto ante nosotros en Jesús todo cuanto es para nuestro consuelo y alivio; ha prometido enviar su Espíritu Santo para testificar de Cristo, y ha llenado su Palabra de promesas e invitaciones acomodadas a cada caso. Y, con todo, su voluntad y propósito secretos son que seamos así ejercitados y probados, y que andemos por este camino de tiniebla y desolación, para que estimemos más la preciosa libertad del evangelio, conozcamos más lo que Cristo es y lo que ha hecho para salvarnos de las profundidades de la caída, quedemos más profundamente endeudados con las riquezas de la gracia libre y soberana, y entremos más personalmente en la bienaventuranza de las misericordias del evangelio dadas a conocer al alma por un poder divino.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 23

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura