«De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.» Mateo 25:40
Cuando Jesús estaba en la tierra como hombre, algunas mujeres dejaron sus hogares y fueron con Él, sirviéndole. Es probable que le hicieran vestidos, que prepararan la comida para sus comidas y que le prodigaran cuanta pequeña amabilidad personal pudieran. Aquel era un privilegio muy dulce. Sin duda, si Él estuviera aquí ahora, muchas nobles jóvenes y mujeres harían lo mismo.
Él no está aquí en forma humana; pero nos ha dicho que si hacemos estas mismas bondades aun al más pequeño y humilde de sus amigos que están en necesidad, es lo mismo que si se las hiciéramos a Él. Por tanto, no es difícil ser sierva de Cristo.
«Y cualquiera que dé a uno de estos pequeños un vaso de agua fría solamente, por ser discípulo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa.» Mateo 10:42
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: It is not hard to be a handmaid of Christ
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.