En la obra de Dios, Cristo no comparte el trono con otro. No es un adorno religioso; es el centro desde donde todo nace: perdón, justicia y comunión diaria. Todo bien que se coloca en su lugar —una experiencia, una emoción, una relación, un éxito espiritual— termina desplazándolo si reclama exclusividad. Puede parecer santo, pero termina vaciando el alma. Por eso el apóstol afirma que Él debe ser todo y en todo para que el creyente ande en verdad y de verdad sea justificado y transformado.
No dejes que el corazón ponga en su trono a una obra, costumbre o idea cómoda. Lo valioso también puede volverse ídolo si compite por la lealtad interior. La entrega no es pérdida absurda, sino liberación: el ojo o la mano que impiden ver y obedecer se entregan para recuperar la visión de Cristo. Hoy, en la práctica, examina qué cosa reclama primero tu adoración y suéltala en paz. Él no abandona al que se rinde por completo; lo recibe y lo llena.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - January 15
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.