Si nos quejáramos menos y alabáramos más, seríamos más felices, y Dios sería más glorificado.
Alabemos diariamente a Dios por las mercedes comunes, comunes como frecuentemente las llamamos, y sin embargo tan invaluables que, al ser privados de ellas, estamos prontos a perecer. Bendigamos a Dios por los ojos con que contemplamos el sol; por la salud y la fuerza para salir; por el pan que comemos; por el vestido que llevamos. Alabémoslo porque no somos echados entre los sin esperanza, ni confinados en prisión entre los culpables. Démosle gracias por la libertad, por los amigos, por los lazos familiares y los consuelos. Alabémoslo, en fin, por todo cuanto recibimos de Su mano generosa, pues poco merecemos y, sin embargo, somos sumamente provistos.
Pero, amados, la nota más dulce y más alta de nuestros cánticos de alabanza debe ser del amor redentor. Los actos redentores de Dios para con Su pueblo escogido son para siempre los temas favoritos de su alabanza. Si sabemos lo que significa la redención, no retengamos nuestros cantos de agradecimiento. Hemos sido redimidos del poder de nuestras corrupciones, alzados de la profundidad del pecado en que naturalmente estábamos sumergidos. Hemos sido llevados a la cruz de Cristo; nuestros grillos de culpa han sido rotos; ya no somos esclavos, sino hijos del Dios viviente, y podemos esperar con razón el momento en que seremos presentados ante el trono sin mancha ni arruga ni cosa semejante. Aun ahora, por la fe, agitamos la palma y nos envolvemos en el lino fino que ha de ser nuestro eterno atavío, ¿y no daremos sin cesar gracias al Señor nuestro Redentor? Hijo de Dios, ¿puedes callar? Despierta, despierta, herederos de la gloria, y llevad cautiva vuestra cautividad, mientras clamáis con David: "¡Bendice, alma mía, al Señor, y todo lo que está dentro de mí, bendiga Su santo nombre!" ¡Comience el nuevo mes con cánticos nuevos!
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 1 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.