El gran educador de los Estados Unidos, Horace Mann, en cierta ocasión tuvo a su cargo la inauguración de una gran escuela en Massachusetts. Se había erigido un edificio muy costoso, y él dijo: «Si tan solo un niño se salva por medio de la edificación de este edificio, valdrá todos los cientos y miles de dólares que se han gastado en él».
Alguien le preguntó si no exageraba mucho al hacer una afirmación de este tipo, y él respondió: «¡No, si fuera mi hijo!»
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Pittman
Título original: Not if it were my child!
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Pittman, publicado originalmente en Grace Gems.