Flores de un jardín puritano

Si todo esto me fallara, vuelve a las rodillas

Spurgeon anima al creyente que no siente el viento favorable de la gracia a no quedarse inmóvil, sino a usar los medios disponibles: leer, congregarse, servir, conversar, orar y cantar, hasta que llegue el brisa celestial.

«Bordegueando se consigue el viento, no quedándose quieto; muchas veces un suministro de gracia llega antes de que nos demos cuenta.»

Cuando no parezcamos tener el viento favorable en nuestro viaje hacia el cielo, no echemos por ello el ancla y quedemos ociosamente quietos, sino usemos el viento que tenemos, empleando aquella medida de gracia que se nos ha dado. Icemos la vela para atrapar los vientos laterales, a fin de ser ayudados por auxilios indirectos hasta llegar adonde soplen brisas más favorables.

Si no puedo orar, lea un capítulo de la Escritura. Puede ser que, mientras escucho a Dios hablarme, aprenda cómo hablarle yo a Él.

Si en mi lectura privada no siento unción alguna sobre la Palabra, salga y asista a la reunión de los santos. Quizá Dios se proponga bendecirme por el oído, o en compañía de otros.

Si esto falla, vaya a visitar a los enfermos, o realice alguna obra de caridad. Quizá, ayudando a otros, encuentre sostén para mi propia alma. Dios ha salvado muchas veces a un hombre de morir congelado, poniéndolo a frotar a un hermano hasta devolverle calor y vida.

Si todo esto no hubiese surtido efecto, converse con algún siervo escogido de Dios.

Si todo esto me fallara, vuelva a ponerme de rodillas, o comience a cantar un salmo, o cuente a otros lo que he experimentado del amor de Dios en tiempos pasados.

¡Cuán a menudo sucederá que «antes de darme cuenta, me hallé en el carro real con mi Amado!»

«Mientras meditaba», dijo uno, «el fuego ardía.»

«El viento sopla de donde quiere», y una brisa celestial suele venir de repente. Pero rara vez o nunca llega a almas ociosas, o a quienes son indiferentes, apáticas, inactivas, muertas, sin importarles si viene o no.

Ven pues, hermano, no te quejes de la falta de viento celestial, sino más bien ¡quéjate de la falta de energía consagrada!

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: If all of this should fail me!

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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