Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Siguiendo a Jesús el Buen Pastor por senderos seguros

Cristo no impulsa a su rebaño, sino que lo guía con ternura por delante. Conoce a sus ovejas por nombre, las cuida en los pasos difíciles y las lleva al redil eterno sin perder a ninguna.

El pastor no impulsa a sus ovejas, sino que las guía adonde quiere llevarlas. De noche las conduce al redil para seguridad; por la mañana las saca al pasto. Así también Cristo nunca impulsa a su pueblo: Él va delante de ellos y los guía, y ellos le siguen.

Las ovejas necesitan ser guiadas. No tienen el instinto de hallar su propio camino como la mayoría de los otros animales. El pueblo de Cristo es igual. Las ovejas se extravían, y una oveja perdida jamás encuentra el camino de regreso. «Todos nosotros nos descarriamos como ovejas»; y nunca habríamos podido hallar el camino a casa si el Buen Pastor no nos buscara y nos llevara de vuelta.

Cristo guía a su pueblo con ternura. Él va delante de sus ovejas. Es muy cuidadoso con los más débiles. «Reunirá a los corderos en sus brazos, y los llevará en su seno.» Nunca conduce a sus ovejas demasiado de prisa. A veces las lleva por caminos ásperos y peligrosos, pero ¡jamás pierde a ninguna! Ninguna oveja de Cristo se ha perdido jamás bajo su guía, ni aun en los senderos más riesgosos.

Cristo nunca perdió a una sola de sus ovejas. Ha guiado a millones de su pueblo hacia el hogar por los caminos de este mundo, pero ni uno solo de ellos pereció en el trayecto. «A los que me diste, los guardé, y ninguno de ellos se perdió.»

Cristo conduce a sus ovejas a los verdes pastos y junto a las aguas de reposo. A veces las guía por desiertos, por senderos espinosos y por oscuros desfiladeros; pero Él está siempre justo delante de ellos, y donde Él está, ellos están seguros. Al fin las guía por el valle de sombra de muerte hasta el redil celestial. Allí estarán eternamente seguros y para siempre bendecidos en el gozo de su amor.

«Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen. Y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.» Juan 10:27-28

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Following Jesus

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

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