«Cualquiera que quiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá — pero todo el que pierda su vida por causa de Mí y del evangelio, la salvará.» Marcos 8:34-35 [Véase también Lucas 9:23.]
«Todo aquel de vosotros que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.» Lucas 14:33
Esta doctrina es desechada por todos los que llaman a Cristo «Señor, Señor», pero no hacen las cosas que Él dice. El lenguaje de sus corazones es: «Háblanos cosas lisonjeras, profetiza engaños» (Isaías 30:10). ¡Cuán diferente fue el del apóstol! «Así peleo: no como quien golpea el aire. Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo venga a quedar descalificado» (1 Corintios 9:26-27). Sin cruz, no hay corona. No temamos, pues, a la cruz; porque, cuando la llevamos, ella nos lleva; y cuando nos negamos a tomarla, rechazamos el bastón de todo peregrino cristiano y el arma de todo soldado cristiano; renunciamos al árbol de la vida por el del vano conocimiento, y negamos en la práctica a Jesucristo y a Él crucificado. Nuestra vida debería ser una imitación de la vida de Cristo; Él es nuestro ejemplo. Debemos llevar su cruz, pisar sus huellas, respirar su espíritu, y entonces llevaremos su corona. El camino que Jesús recorrió es nuestro camino; el fin que Jesús persiguió es nuestro fin, y el hogar de Jesús será nuestro hogar.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — May 4
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.