Habiendo declarado que su Iglesia está positivamente llena de belleza, nuestro Señor confirma su alabanza con un precioso negativo: "¡No hay en ti mancha!" Como si al Esposo se le ocurriera que el mundo mordaz insinuaría que Él solo había mencionado sus partes hermosas y omitido a propósito aquellos rasgos deformes o mancillados, resume todo declarándola universal y enteramente hermosa, y totalmente desprovista de mancha.
Una mancha pronto puede ser quitada, y es lo más pequeño que puede desfigurar la belleza; pero aun de esta pequeña imperfección el creyente está libre ante los ojos de su Señor. Si Él hubiera dicho que no hay horrible cicatriz, ni deformidad espantosa, ni úlcera repulsiva, aun entonces habríamos quedado maravillados. Pero cuando Él da testimonio de que ella está libre de la menor mancha, todas estas otras formas de contaminación quedan incluidas, y la altura del asombro aumenta.
Si Él solo hubiera prometido quitar todas las manchas en el cielo, ya tendríamos razón eterna para gozarnos. Pero cuando Él habla de ello como ya hecho, ¿quién puede refrenar las más intensas emociones de satisfacción y deleite? Oh alma mía, aquí hay grosura y manteca para ti; come hasta saciarte y sáciate con manjares reales.
Cristo Jesús no tiene pleito con su esposa. Ella se aleja de Él con frecuencia y le aflige, pero Él no permite que sus faltas afecten su amor. A veces la reprende, pero siempre de la manera más tierna, con las intenciones más bondadosas; aun entonces es "mi amor." No hay recuerdo de nuestras necedades. Él no abriga malos pensamientos de nosotros, sino que perdona y ama igual después de la ofensa que antes de ella. ¡Bien para nosotros que así sea, pues si Jesús fuera tan propenso a recordar las injurias como nosotros, cómo podría Él tener comunión con nosotros? Nuestro precioso Esposo conoce demasiado bien nuestros necios corazones para ofenderse por nuestras necedades y faltas.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 3 — Morning
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.