«Por gracia sois salvos.» Efesios 2:5
Apoyarse en la gracia y desear ser salvo solo por la gracia libre es un ejercicio dulce; pero, lejos de practicarse lo suficiente, todos tenemos necesidad de aprender mejor aún la oración del publicano, puesto que el fariseo está siempre ocupado en colarse de nuevo. Pero debe tenerse cuidado de no fundar nuestra fe solo en los dulces goces de la gracia de Dios en nuestros corazones, sino también en la gracia del corazón de Dios, tal como la ha obtenido Cristo y nos la ha prometido por medio de Cristo. Por esta razón, Dios a veces nos niega los goces sensibles, para que la verdadera fe comience a actuar como ella misma y dependa de nada sino de la gracia libre en Cristo. Todo esto tenemos la osadía de hacer, por mucho que parezcamos quedar cortos de la medida debida de fe, de dolor piadoso y de arrepentimiento. Pues ya que no hay mérito alguno que poner en estas cosas, no se prescribe a todos una medida cierta, sino que basta con odiar verdaderamente el pecado, desear la gracia y emprender con sinceridad la carrera cristiana. Suficiente para probarnos cristianos, pero no suficiente para hacernos cristianos felices o muy útiles. No nos contentemos con lo que tenemos, habiendo tanto en Jesús para nosotros; sino acerquémonos con denuedo al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia que nos socorra en tiempo de necesidad.
Fuente y atribución
Autor original: Carl Heinrich von Bogatzky
Título original: A Golden Treasury for the Children of God — August 11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Carl Heinrich von Bogatzky, publicado originalmente en Grace Gems.