Hacemos mal a quienes nos rodean
Somos demasiado parcos con los regalos del corazón. Dios nos ha dado su amor para que, con él, hagamos la vida más dulce, mejor, más fácil, más verdadera y más victoriosa para los demás.
Hacemos mal a quienes nos rodean cuando limitamos la medida del amor que les damos, cuando retenemos las palabras de aliento, aprecio, estímulo, afecto y consuelo que tenemos en el corazón para pronunciar — o cuando dejamos de hacer las cosas tiernas y bondadosas que con tanta facilidad podríamos hacer para hacer la vida más feliz y dulce para ellos.
Dios ha puesto en nuestra mano el ayudarnos mutuamente de muchas maneras:
a veces con obras que alivian las cargas,
a veces con palabras que infunden valor y fortaleza,
a veces con simpatía que divide a la mitad la tristeza.
Sin embargo, no hay otra manera en la que podamos servir a los demás con tanta sabiduría, con tanta eficacia y de modo tan divino — como orando por ellos.
Nuestras manos son torpes y desmañadas, y a menudo hieren la vida que quisiéramos sanar con nuestro tacto, o fortalecer o sostener con nuestra fuerza. Pero en la oración podemos alcanzar a nuestro amigo a través de Dios, y su mano es infinitamente tierna, y nunca lastima una vida.
Fuente y atribución
Autor original: J. R. Miller
Título original: We do wrong to those around us
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.