Pensamientos matutinos

Sostén cotidiano para el corazón que tropieza

La nueva vida no elimina por sí sola la tendencia a retroceder. Aceptar nuestra fragilidad abre espacio para una dependencia diaria y vigilante que protege la fe en el camino.

El nuevo nacimiento no quita de golpe la inclinación a desviarnos. La vida espiritual nace en un terreno de carne caída, rodeado de impulsos internos y presiones externas. Por eso incluso los creyentes sinceros pasan por épocas de decaimiento: la fe baja de intensidad, la oración se enfría y los viejos apetitos regresan con insistencia. No hay tragedia en reconocerlo; hay sabiduría en identificarlo a tiempo y traerlo a la luz de Dios.

La Escritura no oculta esa fragilidad y por eso nos llama a depender permanentemente. "Sígueme sosteniéndome" no porque seas débil, sino porque fuiste creado para caminar con ayuda. El corazón de Dios no celebra caídas; llama al arrepentimiento y a la vigilancia. Cuando aceptas esto, dejas de vivir de auto-seguridad y empiezas a pedir gracia antes de la caída. Quien vive cerca de Dios no niega su riesgo; lo confiesa, ora con más hondura y persevera como peregrino. Así, cada vez que Dios te sujeta en la frontera del precipicio, aprendes que su gracia siempre es más fuerte que tu tendencia a volver atrás.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Morning Thoughts - May 31

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura