Comentario Devocional y Práctico

Tiempos de juicio y la venida del Señor

Cristo responde con claridad sobre los tiempos venideros, anima a sus discípulos a perseverar en medio de las pruebas y muestra cómo la destrucción de Jerusalén prefigura su segunda venida.

Con mucha curiosidad, los que estaban cerca de Cristo preguntan acerca del tiempo en que habría de venir la gran desolación. Él responde con claridad y plenitud, en la medida necesaria para enseñarles su deber; pues todo conocimiento es deseable en cuanto conduce a la práctica.

Aunque los juicios espirituales son los más comunes en los tiempos del evangelio, Dios también se vale de juicios temporales. Cristo les anuncia las cosas difíciles que habrían de padecer por su nombre, y los anima a sostenerse bajo las pruebas y a proseguir en su obra, no obstante la oposición que habrían de encontrar. Dios estará junto a ti, te reconocerá y te ayudará.

Esto se cumplió de manera notable tras el derramamiento del Espíritu, por quien Cristo dio a sus discípulos sabiduría y elocuencia. Aunque podamos ser perdedores por Cristo, no seremos, no podemos ser, perdedores por él al final.

Es nuestro deber e interés en todo tiempo, y especialmente en tiempos peligrososos y de prueba, asegurar la salvación de nuestras propias almas. Es por la perseverancia cristiana que conservamos la posesión de nuestras almas y rechazamos toda impresión que pueda alterar nuestro temple.

Podemos considerar la profecía que tenemos ante nosotros de manera semejante a aquellas profecías del Antiguo Testamento que, junto a su gran objeto, abarcan o contemplan algún objeto más cercano de importancia para la iglesia. Tras haber dado una idea de los tiempos por venir durante unos treinta y ocho años, Cristo muestra en qué habrían de terminar todas aquellas cosas, a saber, la destrucción de Jerusalén y la completa dispersión de la nación judía; lo cual sería tipo y figura de la segunda venida de Cristo. Como tipo, los judíos esparcidos a nuestro alrededor proclaman la verdad del cristianismo; y prueban que, aunque el cielo y la tierra pasarán, las palabras de Jesús no pasarán. También nos recuerdan orar por aquellos tiempos en los cuales ni la Jerusalén real ni la espiritual serán ya pisoteadas por los gentiles, y en que tanto judíos como gentiles se volverán al Señor.

Cuando Cristo vino para destruir a los judíos, vino para rescatar a los cristianos que por ellos eran perseguidos y oprimidos; y entonces las iglesias tuvieron reposo.

Cuando venga a juzgar al mundo, rescatará de sus tribulaciones a todo su pueblo redimido. Tan plenamente vinieron los juicios divinos sobre los judíos, que su ciudad ha sido puesta como ejemplo ante nosotros, para mostrar que los pecados no quedarán sin castigo; y que los terrores del Señor y sus amenazas contra los pecadores impenitentes se cumplirán todas, así como su palabra fue verdadera y grande su ira sobre Jerusalén.

Jesús exhorta a la vigilancia (

Fuente y atribución

Autor original: Religious Tract Society

Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 21:5-28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura