La aflicción y la pobreza son rasgos distintivos de los santos de Dios bajo la nueva dispensación. El carácter de la economía del evangelio es singular: es la dispensación del sufrimiento, la economía de la cruz. El Hijo de Dios sufrió; el Hijo de Dios murió. Y el cristianismo deriva toda su eficacia, la dispensación cristiana todo su carácter, y el cristiano toda su gloria, de este único y admirable hecho. Al rastrear la aflicción, sea cual sea su naturaleza, hasta Dios como primera gran Causa, la fe se aquieta y dice: «Está bien».
Hijo de la adversidad, ¿puedes decir «está bien» ahora que Dios quizá te ha quitado salud, amigos, riquezas y consuelos terrenales? Debe estar bien, pues lo ha hecho la providencia y no el acaso, Dios y no el hombre. Pero no llores ni te desanimes: todo no está perdido. Dios sigue siendo tu Dios y Padre, Cristo tu Amigo y Hermano, el Espíritu tu Consolador y Guía, el pacto tu provisión inagotable. Dios no te abandonará en esta hora; entrégate a la oración, que será un dulce desahogo para tu corazón lleno y abrumado.
Enfermo, «está bien». ¿Es así, puede serlo?, preguntas con duda. Sí lo es, y debe serlo, pues quien te ama ha permitido, mejor, ha enviado esta enfermedad. Su sabiduría no puede errar y su amor no puede ser cruel. Santificada por la gracia del Espíritu, esa cama de dolor y esas noches largas sin sueño te enseñarán verdad, realizarán promesas y acercarán tu alma a Dios hasta hacerte exclamar: «Señor, está bien». Y si esto fuera para muerte, ¿no será también bien? Partir y estar con Cristo es mucho mejor; nuestro verdadero Josué ha empedrado el sendero con las doctrinas, verdades y promesas de su palabra, para que tu fe cruce en seco hacia la patria celestial.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - September 8
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.