«¿Qué es la verdad?». Pregunta trascendental, indagación ansiosa de toda edad, de toda iglesia, de todo labio. ¡Pilato lo sabe ya! Y podría haberlo sabido cuando la pregunta brotó de sus labios temblorosos, pues la Verdad eterna y esencial estaba como reo ante su tribunal.
Pero convoquemos a los testigos, y ellos darán testimonio de qué es la verdad. Pregunta a los demonios, que presenciaron sus milagros y se estremecieron bajo su poder, y responderán: «Es Jesús, el Hijo del Dios Altísimo». Pregunta a los ángeles, que contemplaron su advenimiento y anunciaron su nacimiento, y responderán: «Es el Salvador, que es Cristo el Señor». Pregunta a sus enemigos, que lo clavaron en el árbol, y responderán: «¡Verdaderamente este es el Hijo de Dios!». Pregunta a sus discípulos, admitidos a su confianza y recostados en su pecho, y responderán: «Creemos y estamos seguros de que es el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Pregunta al Padre, que da testimonio desde el lugar secreto del trueno, y responderá: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia». Convoca testigos del mundo inanimado. Pregunta al agua ruborizada en vino, al mar calmado por una palabra, a la tierra temblando sobre su eje, a las rocas rasgadas, al sol velado en tinieblas, a los cielos vestidos de luto, a toda la naturaleza agonizante y convulsa mientras Él pendía del madero, y todos, como a una voz, exclamarán: «¡Jesús es la verdad!».
Dichosos aquellos que, por la enseñanza del Espíritu Santo, reciben a Jesús en su corazón como la verdad, creen en Él como la verdad, andan en Él como la verdad, y bajo la influencia santificadora de la verdad emplean sus energías más santas en darlo a conocer a otros como «el camino, la verdad y la vida», siendo así como su Señor testigos de la verdad. En el Señor Jesús, como cabeza de la nueva dispensación del pacto, habitan esencial y exclusivamente la gracia y la verdad; y sentados a sus pies, cada discípulo sincero y humilde puede recibir gracia de su plenitud y ser enseñado de la verdad por sus labios. La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Añadamos a esto que no olvidemos que el «Espíritu de verdad» nos es prometido para guiarnos a toda verdad.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - December 10
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.