¿A qué escogida orden de funcionarios fue dirigida esta palabra? ¿A reyes que se jactan orgulloosamente de un derecho divino? ¡Ah, no! Demasiadas veces se sirven a sí mismos o a Satanás, y olvidan al Dios cuya paciencia les permite ostentar su fingida majestad por su breve hora. ¿Fue esto dicho a los llamados "reverendísimos padres," o a los "venerables obispos"? No, en verdad; Pablo no conoció nada de estos meros inventos del hombre. Ni siquiera a pastores y maestros, ni a los ricos y estimados entre los creyentes, fue dirigida esta palabra, sino a los siervos, sí, y a los esclavos.
Entre las multitudes afanosas, los obreros, los jornaleros, los criados domésticos, los mozos de la cocina, el apóstol halló, como aún hoy hallamos, a algunos de los escogidos del Señor, y a ellos les dice: "Todo lo que hacéis, hacedlo de corazón, como al Señor y no a los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque servís al Señor Cristo."
Este dicho ennoblece la rutina fatigosa de los empleos terrenales, y derrama un halo en torno a las ocupaciones más humildes. Lavar los pies puede ser servil, pero lavar Sus pies es obra regia. Desatar la correa del calzado es un oficio pobre, pero desatar el calzado del gran Maestro es un privilegio principesco. La tienda, el establo, la cocina y la oficina se vuelven templos cuando hombres y mujeres hacen todo para la gloria de Dios.
El "servicio divino" no es cosa de unas pocas horas y unos pocos lugares, sino que toda la vida se vuelve santidad al Señor; y cada lugar y cada cosa llegan a estar tan consagrados como el tabernáculo y su candelero de oro.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: December 11 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.