Porciones diarias

Tu cuerpo es morada de Dios por el Espíritu

Estas palabras valen para la iglesia entera y para cada creyente. Puesto que tu cuerpo es templo del Espíritu Santo, vive con cuidado: no contamines tus ojos, oídos, labios, manos ni pies, sino santifícalos para el servicio de Cristo.

Estas palabras se aplican tanto al cuerpo entero de Cristo visto colectivamente como a cada miembro separado de ese cuerpo visto individualmente; y lo que la iglesia de Dios es en su plenitud en Cristo, como será en el cielo, y lo que es en su estado visible y militante en la tierra ahora, así es cada miembro individual de esa iglesia en este estado terrenal presente. Y es esta verdad solemne la que da a las palabras ante nosotros una aplicación tan fuerte a cada creyente individual. Como todos habremos de responder por nosotros mismos, «morir», como alguien dijo, «solo», y como la religión es asunto personal, ¡cuán cuidadosos deberían hacernos andar cada creyente delante de Dios y de los hombres, de modo que tenga evidencia tanto interna como externa de que su cuerpo es templo del Espíritu Santo y de que es morada de Dios por el Espíritu!

Si lo realiza y vive bajo el peso solemne de esa realidad, ¡cuán cuidadoso será de no contaminar ese cuerpo que es templo del Espíritu Santo; cuán deseoso de no manchar sus ojos con lujurias vagabundas, ni sus oídos con conversación mundana y carnal, ni sus labios con engaño o charla frívola y ligera, ni sus manos con nada malo, ni sus pies con recados de vanidad y necedad! Verá su cuerpo como miembro de Cristo y, por tanto, santificado para su servicio y para su gloria.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 11

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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