El dolor espiritual más agudo no siempre proviene del enemigo o de la dificultad, sino de la conciencia herida por la culpa. Por eso Dios manda hablar misericordiosamente: "Habla a Jerusalén: su lucha terminó... su pecado está perdonado". No es un llamado a excusar el pecado, sino a aceptar que en Cristo ya hay sentencia de perdón. La fe crece cuando creemos que el acto de Dios es real y no un consuelo abstracto.
Cuando el corazón se hunde por sus fallas pasadas, no te quedes en el eco de la autocrítica. Repite esta verdad: tus pecados están perdonados por la sangre de Jesús. Ve hoy al trono de Dios, confiesa con verdad y permite que su Espíritu escriba de nuevo paz donde había acusación. Esa paz no minimiza el arrepentimiento, lo vuelve fértil. No pelees solo con la bolsa de culpa; vive bajo la voz de Aquel que dice: "Tus pecados son perdonados; vete en paz."
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Morning Thoughts - June 5
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.