Flores de un jardín puritano

Tus recreaciones ante el Señor

Las diversiones lícitas deben someterse al señorío de Cristo, sin desperdiciar el tiempo, agotar las fuerzas ni rozar el pecado.

"Ciertamente lo mejor de nuestras horas debería estar ocupado en el mejor de los negocios, y no en recreaciones. Son dignos de reprensión aquellos que, apenas se levantan, piensan en diversiones, y gastan sus energías añadiendo placer tras placer, en vez de trabajar."

Este es un consejo especialmente sabio. Sin duda, muchos ocupan la mayor parte de sus pensamientos en meros deportes y entretenimientos. Emplear más afán en los placeres que en los deberes es la marca de los hombres impíos y la señal de la necedad. La recreación, que debería ser un descanso del pensar, se convierte en el tema del pensar, y así un segundo desgaste es producido por el mismo proceso que debería haberlo evitado.

¡Cristianos, recordad esto! No permitáis que las diversiones lícitas se conviertan en ocasiones de transgresión. Así serán si provocan pérdida de tiempo; porque en tal caso seréis reportados a vuestro Maestro como un mayordomo que ha desperdiciado sus bienes. Tampoco seréis sin culpa si vuestras recreaciones cansan el cerebro y el corazón, y causan un nuevo e irremunerado gasto de energía. Sobre todo, seréis sumamente censurables si hay el más leve matiz de pecado en el entretenimiento: "Absteneos de toda apariencia de mal."

Fuente y atribución

Autor original: Charles Spurgeon

Título original: Your recreations

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.

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