«Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo.» Salmo 42:1-2
Aquí tenemos una imagen vívida de un deseo intenso: un pobre ciervo que acaba de escapar de la persecución de los cazadores, febril y agotado, jadeando por las corrientes de agua.
Del mismo modo, a veces se halla su contrapartida en la experiencia del pueblo del Señor: acosado por los cuidados y las ansiedades terrenales, fiercely perseguido por el gran enemigo, angustiado por sus dardos, y afligido por temores a causa de la debilidad de la fe
el deseo de alivio, que solo puede hallarse en Dios, ¡se vuelve como una sed ardiente! El lenguaje apropiado de quien se encuentra en tal estado es: «Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo».
Y, bendito sea su nombre, Él está cerca con la plenitud de su gracia para saciar al sediento. Un pobre ciervo puede sed en vano por las corrientes de agua refrescante, pero un alma sedienta del Dios vivo será saciada. Pues Él ha dicho: «Cuando los pobres y necesitados buscan agua y no la hay, y su lengua se seca de sed, yo, el Señor, los oiré; yo, el Dios de Israel, no los desampararé».
Fuente y atribución
Autor original: Autor desconocido
Título original: a soul thirsting for the living God
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Autor desconocido, publicado originalmente en Grace Gems.