El buen placer de Dios es que este mundo sea un día totalmente redimido del pecado; el buen placer de Dios es que este pobre planeta, durante tanto tiempo cubierto de oscuridad, pronto resplandezca con luz, como un sol recién nacido. La muerte de Cristo lo ha hecho. El arroyo que fluyó de Su costado en el Calvario limpiará al mundo de toda su maldad. Aquella hora de oscuridad al mediodía fue el surgir de un nuevo sol de justicia, que nunca cesará de brillar sobre la tierra.
Sí, llega la hora en que los cañones y las armas serán cosas olvidadas, en que los arreos de guerra y el boato de la pompa quedarán todos a un lado, como alimento para el gusano o para la contemplación de los curiosos. Se acerca la hora en que la antigua Roma temblará sobre sus siete colinas, en que la media luna de Mahoma ya no crecerá más sobre la tierra, en que todos los dioses de los paganos perderán sus tronos y serán arrojados a los topos y a los murciélagos; y entonces, desde el ecuador hasta los polos, Cristo será honrado, el Señor soberano en la tierra, cuando de tierra en tierra, desde el río hasta los confines de la tierra, un Rey reinará, un clamor se oirá: «¡Aleluya, aleluya, el Señor Dios Todopoderoso reina!»
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: Spurgeon Gems — A New World Coming
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.