¿Cómo puede alguno que conoce algo de la bienaventuranza de la sangre expiatoria, del amor redentor y de las influencias santificadoras del Espíritu Santo continuar en el pecado para que la gracia abunde? Los profesores doctrinales pueden hacer estas cosas, pues un mero conocimiento de "letra" de la verdad no trae liberación alguna del poder del pecado.
Pero el alma viviente, en quien el Dios de toda gracia lleva adelante su obra bondadosa, ¿puede hollar el Hijo de Dios y pisotear su cruz? Es imposible que un hombre que conoce por sí mismo la eficacia redentora de la sangre expiatoria de Cristo, y cuya conciencia ha sido hecha tierna en el temor de Dios, pueda, bajo la dulce influencia de su amor, crucificarlo de nuevo deliberadamente. No es que no haya caídas bajo el poder del pecado y la tentación, como cayeron David y Pedro; pero no habrá un pecar voluntario contra él cuando el bendito Espíritu trae cerca su sangre, su gracia y su amor. Nunca olvidemos que el Hijo sufriente de Dios se dio a sí mismo para purificar un pueblo propio: un pueblo cuyos pensamientos son peculiares, porque sus pensamientos son los pensamientos de Dios, al tener la mente de Cristo; un pueblo cuyos afectos son peculiares, porque están puestos en las cosas de arriba; cuyas oraciones son peculiares, porque son obradas en el corazón por el Espíritu de gracia y de súplica; cuyas tristezas son peculiares, porque brotan de una fuente espiritual; cuyos goces son peculiares, porque son goces que el extraño no puede entender; cuyas esperanzas son peculiares, pues anclan dentro del velo; y cuyas expectativas son peculiares, pues no esperan segar una cosecha de felicidad en este mundo arruinado, sino que miran la dicha en el reino de descanso y paz en el seno de Dios.
Y si son peculiares por dentro, deben serlo también por fuera. Deben manifestar que son un pueblo propio caminando en las huellas del Señor, el Cordero, tomando la cruz, negándose a sí mismos y viviendo para el honor, la alabanza y la gloria de Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: February 13
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.