Porciones diarias

Un reino inconmovible sostenido solo por la gracia

El reino que no puede ser sacudido se fundamenta en la gracia, del principio al fin. Por gracia somos salvos, llamados y lo que somos. Mientras retengamos la gracia, retenemos el reino.

La gracia es el fundamento mismo del reino que no puede ser movido. Todo es de gracia, del primero al último. Por gracia somos salvos; por gracia somos llamados; por gracia somos lo que somos. A fin, pues, de mantener intacto nuestro interés en el reino que no puede ser sacudido, debemos retener la gracia con firmeza; pues en cuanto dejamos de hacerlo, perdemos nuestras perspectivas consoladoras de este reino y de nuestra participación en él y en sus bendiciones celestiales. Es un reino de gracia presente y de gloria futura, edificado, por tanto, totalmente sobre la gracia y no sobre el mérito; totalmente sobre el favor de Dios y no sobre las obras de la criatura. Mientras retengamos la gracia, retenemos el reino; pues el reino se sostiene en la gracia.

Pero ¿por qué habrá de necesitarse esta exhortación? ¿No es muy fácil retener la gracia? Sí, muy fácil, cuando nada la pone a prueba; y así es como la retienen la mayoría: en la cabeza, no en el corazón. Mas los verdaderos partícipes de la vida de Dios son tentados por todas partes a soltar la gracia, por el poder del mundo, la fuerza del pecado, la sutileza de su adversario incansable, la incredulidad, la infidelidad y el desaliento de su miserable corazón. Así, a veces somos tentados a apartar la mirada del reino inconmovible y descender a cosas más bajas; a sostenernos sobre aquella tierra que ha sido sacudida bajo nuestros pies, o sobre aquel cielo, aquel cielo de fariseo que ha sido sacudido sobre nuestras cabezas, y perdernos así, confundidos, entre el naufragio y la ruina de las cosas que han sido sacudidas y removidas.

Por eso el Apóstol nos exhorta a retener aquella gracia por la cual, en primer lugar, llegamos a tener un interés salvífico en el reino no sacudido; por la cual fuimos introducidos a un conocimiento experimental y posesión del mismo; y por la cual solos podemos mantener un asimiento firme hasta el fin. Sea lo que sea que hagas, por bajo que caigas, jamás sueltes tu asimiento firme de la gracia. Nunca será más preciosa que cuando la aprisiona una mano moribunda y se aferra a ella con el último aliento.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: October 14

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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