Cristo y su iglesia forman un solo cuerpo, como Cabeza y miembros. Los cristianos llegan a ser miembros de este cuerpo por el bautismo. El rito externo es de institución divina; es una señal del nuevo nacimiento, y por ello se le llama el lavamiento de la regeneración, Tit 3:5. Pero es por el Espíritu, solo por la renovación del Espíritu Santo, que somos hechos miembros del cuerpo de Cristo. Y por la comunión con Cristo en la Cena del Señor, somos fortalecidos, no por beber el vino, sino por beber en un mismo Espíritu. Cada miembro tiene su forma, lugar y uso. El más humilde forma parte del cuerpo. Debe haber una distinción de miembros en el cuerpo. Así los miembros de Cristo tienen diferentes capacidades y diferentes lugares. Debemos cumplir los deberes de nuestro propio lugar, y no murmurar ni contender con otros. Todos los miembros del cuerpo son útiles y necesarios los unos para los otros. Ni hay ningún miembro del cuerpo de Cristo que no pueda ni deba ser útil a sus compañeros. Como en el cuerpo natural del hombre, los miembros deben estar estrechamente unidos por los lazos más fuertes de amor; el bien del todo debe ser el objeto de todos. Todos los cristianos dependen unos de otros; cada uno ha de esperar y recibir ayuda de los demás. Tengamos entonces más del espíritu de unión en nuestra religión.
Esto se aplica a la iglesia de Cristo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — 1 Corinthians 12:12-26
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.