Pablo da una cuenta justa de sí mismo, que lo exonera de crimen, y muestra asimismo la verdadera razón de la violencia contra él. No nos apartemos jamás de ningún buen camino por el hecho de que tenga mal nombre. Es muy consolador, al adorar a Dios, mirarlo como el Dios de nuestros padres, y no establecer otra regla de fe o de práctica sino las Escrituras. Esto muestra que habrá una resurrección para un juicio final. Los profetas y sus doctrinas habían de ser probados por sus frutos. El propósito de Pablo era tener una conciencia sin ofensa. Su cuidado y empeño era abstenerse de muchas cosas y abundar en los ejercicios de la religión en todo tiempo; tanto para con Dios como para con el hombre. Si se nos culpa por ser más fervorosos en las cosas de Dios que nuestros vecinos, ¿cuál es nuestra respuesta? ¿Nos retraemos ante la acusación? ¡Cuántos en el mundo preferirían ser acusados de cualquier debilidad, sí, incluso de maldad, antes que de un sentimiento ferviente y ardiente de amor al Señor Jesucristo y de entrega a su servicio! ¿Pueden tales pensar que él los confesará cuando venga en su gloria y ante los ángeles de Dios? Si hay alguna vista agradable al Dios de nuestra salvación, y una vista ante la cual los ángeles se regocijan, es contemplar a un seguidor entregado del Señor, aquí en la tierra, reconociendo que es culpable, si ello es un crimen, de amar al Señor que murió por él, con todo su corazón, y alma, y mente, y fuerzas. Y que no verá en silencio despreciada la palabra de Dios, ni oír profanado su nombre; más bien arriesgará el ridículo y el odio del mundo, que una sola ceño fruncido de aquel Ser gracious cuyo amor es mejor que la vida.
Félix se estremece ante el razonamiento de Pablo (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Acts 24:10-21
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.