Porciones diarias

Una esperanza viva nacida de la resurrección

La resurrección de Cristo fue el sello divino sobre su sacrificio y prueba que el pecado fue quitado para siempre. Por ella el Espíritu abre una puerta de esperanza en el valle de Achor.

La resurrección de Jesucristo fue el gran testimonio de Dios acerca de la verdad de su misión divina y de su filiazón, pues por ella fue "declarado Hijo de Dios con poder". Puso así un sello divino sobre su sacrificio, su derramamiento de sangre y su muerte; mostró que Dios aceptaba su ofrenda y que el pecado quedaba quitado para siempre. Piensa cuáles habrían sido las consecuencias si Cristo no hubiera resucitado, o si no tuviéramos pruebas infalibles de su resurrección: no habría perdón de pecados, y cuando la conciencia se despertara al sentido de culpa y condenación, no habría delante de ella sino una desesperación negra y sombría.

Pero Cristo, resucitado de entre los muertos y ascendido para ser el Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios, con el Espíritu Santo dando testimonio de ello en el alma, abre una puerta de esperanza aun en el valle de Achor. El Espíritu, que no habría sido dado si Cristo no hubiera resucitado y subido al Padre, viene ahora y testifica de él al alma, toma lo que es suyo, lo revela al corazón y levanta la fe para mirar a Cristo y creer en él como Hijo de Dios. Así, conforme a la medida de la revelación, el alma abunda en esperanza por el poder del Espíritu Santo.

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: June 21

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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