Lecturas bíblicas diarias en la vida de Cristo

Una fe del corazón y no solo de las apariencias

La religión de los fariseos se reducía a ritos externos mientras descuidaban el corazón. Cristo nos llama a una fe hecha de amor a Dios y al prójimo, que limpia la vida desde adentro hacia afuera.

La religión de los fariseos no consistía en el amor a Dios, ni en la disposición, el carácter y la conducta, sino en ciertos ritos ceremoniales que observaban con gran escrupulosidad. Se lavaban las manos antes de las comidas, porque la impureza ceremonial de las manos se comunicaba a los alimentos. Sin embargo, no se tomaban el trabajo de lavar sus corazones de los pensamientos y sentimientos malos o poco caritativos hacia los demás. Se lavaban al regresar de sus tiendas, porque los negocios mundanos los contaminaban; pero no eran cuidadosos en sus tratos con otros para ser justos, honestos y veraces. Velaban para que cada olla y cántaro, cada vasija y todos los utensilios del hogar fueran ceremonialmente purificados; pero no se detenían a mirar dentro de sus propios corazones para ver si todo estaba limpio allí, para la morada del Espíritu de Dios.

Todos necesitamos vigilar para no hacer consistir nuestra religión en formas externas de culto. Podemos orar muchas veces al día, leer un número regular de capítulos y realizar muchas y laboriosas devociones, y aun no tener una partícula de verdadera religión. Somos verdaderamente cristianos en la medida en que tenemos el espíritu de Cristo en nuestra disposición, corazón y carácter. El reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

Amar a Dios y a nuestros semejantes es la suma de todo deber cristiano. A menos que tengamos este amor doble en nuestros corazones, manifestado en la vida y el carácter, nuestra profesión de religión es vana. No debe decirse ni una palabra contra la limpieza externa; un corazón limpio debe hacer limpia la vida hasta las puntas de los dedos, y en todos los gustos, sentimientos, hábitos, palabras y acciones. Pero manos limpias, pisos bien fregados, vajillas relucientes y observancias ceremoniales cuidadosas nunca agradarán a Dios, si en el corazón no hay amor por Él ni amor por los hombres. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Fuente y atribución

Autor original: J. R. Miller

Título original: Pharisaism

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. R. Miller, publicado originalmente en Grace Gems.

Comparte esta lectura