Porciones diarias

Una fe que espera contra toda esperanza

La fe de Abraham fue una firme confianza en la promesa de Dios que vivió bajo toda oposición, esperando contra esperanza. La fe genuina se asemeja a la de Abraham y a la de Moisés.

Esta, pues, fue la fe de Abraham: una firme credencia en la promesa de Dios hecha a él, y, con todo, una fe que vivió bajo oposición, esperando contra esperanza, plenamente persuadido de que lo que Dios había prometido él cumpliría. Nuestra fe, pues, si es genuina, debe parecerse a la de Abraham. Debe anclar en la verdad de Dios hecha vida y espíritu a nuestra alma. Encontrará toda oposición de fuera y de dentro; del pecado, Satanás y el mundo; de la naturaleza, la carne y la razón, todos confabulados contra ella. Pero a pesar de todo, debe esperar contra esperanza y estar plenamente persuadida de que lo que Dios ha prometido es poderoso para realizarlo; y así, mediante la perseverancia y la paciente espera, obtener la victoria.

Tomemos otro ejemplo, el de Moisés: su fe fue de esta naturaleza. «Por la fe Moisés, cuando era ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado». El carácter peculiar de la fe de Moisés fue este: aunque estaba muy enaltecido y podría haber gozado de todos los tesoros y placeres de Egipto, sin embargo prefirió deliberadamente sufrir aflicción con el pueblo de Dios antes que disfrutar de todo lo que la riqueza pudiera ofrecer o el placer carnal presentar, «teniendo en vista la remuneración del galardón».

Fuente y atribución

Autor original: J. C. Philpot

Título original: May 4

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.

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