A menudo pensamos que media hora es mucho tiempo para dedicarla a la meditación y a la oración secreta, pero Cristo pasaba noches enteras entregado a estos deberes. Al servir a Dios, nuestro mayor cuidado no debería ser no perder el tiempo, sino hacer que el fin de un buen deber sea el comienzo de otro.
Aquí se nombran los doce apóstoles; jamás hubo hombres tan privilegiados, y, sin embargo, uno de ellos tenía un demonio y resultó ser un traidor.
Los que no tienen cerca predicación fiel harían bien en viajar lejos antes que quedarse sin ella. En verdad vale la pena recorrer un largo camino para oír la palabra de Cristo, y apartarse de otros quehaceres por ella.
Vinieron para ser sanados por él, y él los sanó. Hay una plenitud de gracia en Cristo, y una virtud sanadora en él, dispuesta a salir de él, suficiente para todos, suficiente para cada uno. Los hombres consideran las enfermedades del cuerpo como males mayores que las de sus almas; pero la Escritura nos enseña algo distinto.
Bienaventuranzas y ayes declarados (
Fuente y atribución
Autor original: Religious Tract Society
Título original: Devotional and Practical Commentary — Luke 6:12-19
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Religious Tract Society, publicado originalmente en Grace Gems.