Padre celestial, Te doy gracias por la preciosa joya de Tu Santa Palabra. Te doy gracias porque cada porción de ella ha sido dada por la inspiración de Tu Espíritu, y es provechosa para mi instrucción en el camino de la vida. Oh Señor misericordioso, envía a mí Tu Espíritu para guiarme a toda la verdad. Resplandece sobre cada página, y enséñame cuanto necesito saber. Abre mis ojos para contemplar las maravillas de Tu amor y misericordia. De Tu Palabra revélame mi excesiva pecaminosidad, y llévame con verdadera humildad al escabel de Tus pies. Muéstrame la gloria de Cristo. Que yo aprenda más de Su libre gracia y de Su plena salvación. Señálame a Él como mi única Esperanza y Salvador. Por Tu Palabra que yo confíe del todo en Él, y crezca más semejante a Él en santidad y amor. Santifícame por Tu Palabra. Oh Padre, que yo escudriñe Tu Palabra continuamente y la estime más que todos los tesoros del mundo. Guárdame de leer ningún libro que quite mi deleite en ella, y guárdame de todo en mi vida diaria que sea contrario a sus preceptos. Oh, haz Tu Palabra una palabra viva para mí, y que los que me rodean vean que sigo su santa enseñanza. Óyeme, oh Padre, y sé mi maestro, por amor de Jesucristo. Amén.
Fuente y atribución
Autor original: George Everard
Título original: Quotes from George Everard — 432
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Everard, publicado originalmente en Grace Gems.