¡Oh Salvador, guíame y condúceme durante todo el día que comienza! Haz claro Tu camino delante de mi rostro. Líbrame de todo lazo y peligro. Castígame y corrígeme, si fuere necesario. Solo no me dejes seguir los designios pecaminosos de mi propio corazón. Muéstrame lo que debo hacer, y cada hora dame gracia y fuerza para hacerlo. Ayúdame a confiar continuamente en Ti para todo lo que necesito, y que yo siempre Te ame y guarde Tus mandamientos. Oh Señor, sé mi Maestro. Fija como clavo en lugar firme cualquier verdad que necesite para el provecho de mi alma. Enséñame la importancia de las cosas eternas. Muéstrame más de mi excesiva pecaminosidad. Abre los ojos de mi entendimiento para que Te conozca más perfectamente, como toda mi salvación y todo mi deseo. Haz brotar Tus gracias en mí. Lléname de fe, amor, esperanza y celo. Líbrame de toda mundanalidad e incredulidad, y hazme activo y diligente en hacer Tu obra. Te doy gracias, oh Señor, porque has dado Tu vida por Tus ovejas. Límpiame de toda mancha culpable en el manantial de Tu preciosa sangre. Rompe las ataduras de todo pecado, y ponme en libertad para servirte con gozo. Como Te has dado a Ti mismo por mí, que yo lo entregue todo a Ti y Te siga fielmente todos los días de mi vida. Oh Dios, oye estas mis humildes peticiones. Concédeme cuanto sepas que necesito y que yo haya dejado de pedir. Concédeme perdón y paz. Límpiame de todos mis pecados, y que yo Te sirva con una mente sosegada, por Jesucristo nuestro Señor. Óyeme, y concédeme mucho más abundantemente de todo lo que pido o pienso, por Tu nombre.
Fuente y atribución
Autor original: George Everard
Título original: Quotes from George Everard — 431
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de George Everard, publicado originalmente en Grace Gems.