¡Qué efecto puede producir una palabra de Dios! Sea en la lectura, en el oír, de rodillas o en meditación secreta; cuando una palabra cae de los labios del Señor con algún poder divino en el alma, ¡qué cambio produce! Y nada sino este poder divino puede sacar jamás a un pobre pecador de su miserable condición. Cuando esto viene, hace la obra en un momento; sana todas las heridas que el pecado ha hecho y repara todas las brechas de la conciencia que la necedad ha producido. Una palabra de Dios lo sana todo. El Señor no viene, por así decirlo, con emplastos para sanar primero una llaga y luego otra. Sana hoy como en los días de su carne. Cuando sanaba entonces, sanaba plena, instantánea y completamente.
El médico terreno sana por grados; pone un emplasto en una llaga y un linimento en otra, y sana una por una. Pero cuando el Señor sana, todo se hace en un momento. El bálsamo de Galaad fluye sobre todas las heridas, las cierra y las deja perfectamente sanas. Es entonces con el alma como con la mujer del flujo de sangre: «sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote». ¡Y esto es sanidad! Cualquier palabra de Dios, realmente de Dios, lo hace en un momento. Si puedes meter aunque sea una sola palabra de Dios en tu alma que te haga creer que eres hijo de Dios y que tienes interés salvador en su amor y misericordia perdonadores, cada herida, aunque haya un millón, sí, cada herida será sanada instantáneamente. Esta es la única sanidad que vale la pena tener. Ser sanado por «evidencias» es como ser sanado con emplastos: necesitas una evidencia aquí y otra allá, como el hombre que tiene el cuerpo lleno de llagas necesita un emplasto en cada herida. Una palabra de Dios es la verdadera panacea, el único «sana-todo» verdadero; y Jesús (Jehová-rophi, «el Señor tu sanador») el único médico verdadero e infalible. ¿Quieres ser sanado por completo? Has de mirar al Señor, y no al hombre; ser un Ezequías, no un Asa.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: August 29
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.