La fe es tanto la regla de la vida temporal como de la vida espiritual; debemos tener fe en Dios para nuestros asuntos terrenales así como para nuestros negocios celestiales. Solo a medida que aprendemos a confiar en Dios para la provisión de todas nuestras necesidades diarias viviremos por encima del mundo. No hemos de ser ociosos, pues eso mostraría que no confiamos en Dios, que continúa obrando, sino en el diablo, que es el padre de la ociosidad. No hemos de ser imprudentes ni precipitados, pues eso sería confiar en el azar y no en el Dios vivo, que es un Dios de orden y de economía. Actuando con toda prudencia y rectitud, hemos de apoyarnos simple y enteramente en el Señor en todo tiempo.
Déjame recomendarte una vida de confianza en Dios en las cosas temporales. Confiando en Dios, no te verás obligado a lamentar haber empleado medios pecaminosos para enriquecerte. Sirve a Dios con integridad, y si no consigues éxito, al menos ningún pecado pesaré sobre tu conciencia.
Confiando en Dios, no serás culpable de emplear medios engañosos. El que confía en el engaño navega hoy hacia un lado y mañana hacia otro, como un barco sacudido por el viento caprichoso. Pero el que confía en el Señor es como un barco movido a vapor: atraviesa las olas, desafía el viento y traza un solo y brillante sendero plateado recto hacia su puerto destino. Sé un hombre con principios vivos dentro; no te inclines jamás a las costumbres cambiantes de la sabiduría mundana. Anda por tu sendero de integridad con pasos firmes, y muestra que eres invenciblemente fuerte en la fuerza que solo la confianza en Dios puede conferir. Así serás librado de la ansiedad que roe, no te turbarán las malas noticias; tu corazón estará firme, confiando en el Señor. ¡Cuán agradable es dejarse llevar por la corriente de la providencia! No hay manera más bendita de vivir que una vida de dependencia de un Dios que guarda el pacto. No tenemos cuidado, porque Él se cuida de nosotros. No tenemos problemas, porque echamos nuestras cargas sobre el Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Charles Spurgeon
Título original: September 1 — Evening
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Charles Spurgeon, publicado originalmente en Grace Gems.