Si Jesús vive, los santos de Dios son un pueblo resucitado. Mística y espiritualmente han sido levantados del sepulcro de la muerte y el pecado a novedad de vida. Una de las causas más fecundas de un cristianismo débil es el bajo concepto que el creyente se forma de su carácter espiritual. «Cristo es nuestra vida»; «hemos resucitado con Cristo». Con esto se nos declara un pueblo escogido, adoptado, perdonado, justificado y vivificado. Llevamos en el alma la vida de Dios, escondida con Cristo en Dios; toda otra distinción se desvanece y toda otra gloria se desvanece ante esta dignidad: ser participantes de la naturaleza divina, uno con el Señor resucitado.
Si este es nuestro carácter exaltado, ¡cuán grandes son nuestras responsabilidades! La vida que vivimos en la carne ha de ser una vida elevada, resucitada, celestial: «Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios». Pero ser celestialmente mentado no significa salir del mundo ni abandonar nuestra vocación secular, sino llevar nuestro cristianismo santo a cada departamento de la vida y con él elevar y santificar toda relación y ocupación. No hay posición en que la providencia sitúe a sus santos para la cual la gracia de Jesús no sea suficiente, ni esfera alguna que la vida de Jesús en el alma no pueda revestir de dignidad y santidad.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - July 7
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.