¡Cuán gloriosa es la vocación a la que hemos sido llamados! Haber oído la voz suave del Espíritu en lo más hondo del alma, haber sentido los atractivos del amor del Salvador sobre el corazón y escuchado la seguridad de un Padre que olvidó nuestra enemistad y perdonó nuestra rebeldía, es un llamamiento digno de Dios. Llamados a ser santos, llamados a ser hijos adoptivos del Padre: esto exige nuestro afecto más profundo.
Este llamado procede «según su propósito». Es, por tanto, una vocación que no podemos originar ni frustrar, y que excluye toda jactancia. No se funda en nuestras obras, sino en su propia gracia, dada en Cristo Jesús antes de que el mundo comenzara. Si verdaderamente somos de los «llamados de Dios», atribuyámoslo a su propósito eterno y no tengamos otro motivo de gloria sino la voluntad soberana del Señor.
¿Ha llegado este llamado a ti, lector? Los ministros te han llamado, el evangelio te ha llamado, las providencias y la conciencia misma te han llamado; pero ¿te ha llamado el Espíritu con una vocación interior y eficaz? ¿Has sido trasladado de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, del mundo a Cristo? Examina tu corazón. Y si fuiste llamado, anda de manera digna: santifica con tu vocación celestial la más humilde tarea, vive para Dios, trabaja para Cristo y pronto estarás para siempre con el Señor.
Fuente y atribución
Autor original: Octavius Winslow
Título original: Evening Thoughts - November 16
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.