«Voz del que clama.» Isaías 40:3
Voz del que clama: eso es lo que yo con gusto querría ser.
Simplemente una voz, no una personalidad que se impone y hace notoria su presencia y su importancia. No iría a la obra de mi Señor en mi propia sabiduría jactanciosa ni en mi propia fuerza imaginada. Querría ser humillado y vaciado. Querría ser nada, si Él lo es todo. Que yo sea solo un embajador y un siervo que pronuncia el mensaje de mi Maestro y Rey. Que yo sea solo un vaso que contiene y transmite el agua de la vida eterna. Que yo sea solo una voz cuyos tonos, sílabas y pronunciamientos son enseñados por mi Salvador, y se ocupan de Él, y resuenan con su alabanza y buscan su gloria.
Y, sin embargo, una voz distinta e individual, no un mero eco ni un simple recuerdo. No querría tomar, apropiarme y repetir solo lo que dicen quienes me rodean, o solo lo que transmitieron quienes me precedieron. Querría tener un acento propio y nítido. Querría tener un lenguaje definido e inconfundible. Mi Rey ha tenido sus secretos para mí, para mí con independencia de mis hermanos y hermanas de la familia; y estos secretos deben dar su aroma y fragancia propios al evangelio que yo proclamo.
Las cosas que yo he visto y oído —yo mismo—; aquello que contemplé, y que mis manos palparon, concerniente al Verbo de vida, eso es lo que yo querría declarar también a otros, para que tengan comunión conmigo; sí, y mi comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
Voz del que clama: por la gracia de Dios escribiré esa designación sobre toda mi historia.
Fuente y atribución
Autor original: Alexander Smellie
Título original: The Hour of Silence — Isaiah 40:3
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Alexander Smellie, publicado originalmente en Grace Gems.