No hay manera de mantener la fe sino por la oración y la vigilancia. Conforme la oración declina en el pecho, declina también la fuerza de la fe. Puedes seguir descuidando la oración y la súplica hasta que parezca perdido todo grano de fe de tu pecho, y llegar a pensar que nunca conociste nada de una obra de Dios en tu corazón, y que fuiste engañado al creer que había gracia allí.
Por la vigilancia también se mantiene el amor de Dios. A menos que vela contra tus pecados dominantes, contra las trampas tendidas a tus pies, contra las tentaciones que diariamente y cada hora asedian tu camino, contra ser vencido por la fuerza o la sutileza de tu enemigo incansable, estás seguro de caer; y si caes traerás culpa y esclavitud, oscuridad y angustia a tu mente, y cortarás por un tiempo toda comunión amistosa con Dios.
Por tanto debes orar y velar; pues sin vigilancia, la oración es de poca eficacia. Y si descuidamos las Escrituras, o las leemos descuidada o incrédulamente, poco provecho nos harán. Deben leerse con ojos y corazón creyentes, recibirse como la revelación de Dios, y mezclarse con fe, o seguramente no nos aprovecharán. La vida de Dios es cosa muy profunda, secreta y sagrada en el alma. Dios, es verdad, la mantendrá; no dejará su obra sin acabar; pero a menos que leamos y oremos, vele y meditemos, hagamos guerra a los pecados dominantes y busquemos el rostro del Señor continuamente, hallaremos que la fuerza y el poder de la fe decaen muy sensiblemente; y si así es, no hay caminar cómodo con Dios.
Fuente y atribución
Autor original: J. C. Philpot
Título original: January 11
Fuente original: Grace Gems
Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de J. C. Philpot, publicado originalmente en Grace Gems.