Pensamientos vespertinos

Ven a Cristo únicamente como pecador vacío

La gracia de Jesús es ilimitada y solo recibe al que viene vacío; nada de nuestro brillo humano puede mezclarse con el aceite de su salvación.

Guárdate de poner límite alguno a la gracia de Jesús. Cualquiera que sea tu situación, recuerda que Dios es poderoso para hacer abundar toda gracia hacia ti, de modo que siempre, teniendo toda suficiencia en todas las cosas, abundes para toda buena obra. No des lugar al pecado, no fragues excusas para la inactividad, no te encogas ante ninguna cruz, no te desanimes por ninguna dificultad, no cedas a la tentación ni te rindas al dolor excesivo; porque Jesús lo ha dicho, y ahora te lo dice a ti: Mi gracia te basta. Puesto que la gracia de Jesús es ilimitable, lleva contigo en tu caminar a la única fuente de provisión un vaso de gran capacidad, para recibir abundantemente. No te conformes con lo que ya has recibido; vuelve una y otra vez a esta fuente divina, llevando a Jesús cada corrupción que se manifieste, cada pecado que se sienta, cada tristeza que se levante, recordando para tu aliento que, aunque has recibido mucho, él da mayor gracia y está dispuesto a darte mucho más de lo que aún has recibido.

Alégrate de que el vacío del vaso no sea un argumento contra su llenado. Si el Espíritu de Dios te ha hecho pobre en espíritu y ha obrado en ti un hambre y sed de justicia, acude a la gracia de Jesús. El vaso lleno no lo necesita, ni el vaso lleno lo desea a él. Él invita, atrae y solo recibe a los vacíos. Tendrá todo el honor de nuestra salvación y magnificará su gracia en la nada de la criatura; tu vacío glorificará eternamente su plenitud. Con el ejemplo y las palabras del que se llamó el primero de los pecadores, no dudo en animar al mayor de los pecadores a venir a Cristo. Quién fue antes blasfemo, perseguidor e injurioso, pero obtuvo misericordia; y la gracia de nuestro Señor fue sobremanera abundante con fe y amor en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Cuidado, pues, te ruego, con ir a Cristo por salvación en cualquier otro carácter que no sea el de pecador vacío. Si los vasos se hubieran traído llenos para recibir el aceite milagroso, habrían sido rechazados aunque estuvieran llenos de ambrosía misma. Nada debe mezclarse con el aceite, nada debe opacar el brillo del milagro. Así es con la gracia de Jesús: el genio brillante, la erudición profunda, la benevolencia costosa y la ética más pura de la religión natural nada aprovechan para la salvación del alma. El único ruego admisible ante Cristo es que, sin su gracia, pereces para siempre: Señor, sálvame, o perezco.

Fuente y atribución

Autor original: Octavius Winslow

Título original: Evening Thoughts - March 28

Fuente original: Grace Gems

Traducido y adaptado al español por Cristo Es Todo a partir de un escrito de Octavius Winslow, publicado originalmente en Grace Gems.

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